Y al final pasó lo que tenía que pasar.

Bueno, no adelantemos acontecimientos. Hacemos un cerramiento de ojos como si no hubiéramos visto nada y empezamos de nuevo.


Mira que todo comenzó muy tranquilito y todo el mundo en su sitio, pero claro, la noche nos confunde a todos como dijo aquel sabio filósofo.


Se empezó todo el mundo a flipar con el sentido de la vida y que el fin del mundo estaba cerca y pasó lo que tenía que pasar.


Pues si, ahora si que si desvelamos de nuevo el final. Un final hermoso que nos produjo un sosiego muy placentero al saber que nuestras amigas se lo pasaron genial con nosotros. Si señor, gracias porque sin vosotras no sabemos que hacemos en este mundo.
